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26 abr. 2017

ABaC de Jordi Cruz, opiniones y experiencia

Buenas,

Muchas veces necesitas un poco de tiempo para valorar lo que realmente ha sido algo asombroso, ¿no os ha pasado nunca? Por mi cumpleaños, el señor Nonovi me sorprendió con un viaje a Barcelona y una cena en ABaC, el restaurante de Jordi Cruz.


Para mí supuso un antes y un después gastronómicamente hablando. De hecho Jordi Cruz, en Masterchef, no me caía nada bien, pero señores…este hombre hace arte con la comida y cambió mi perspectiva 180 grados.

En este post contaré un poco nuestra experiencia y los mitos y realidades de comer/cenar en un restaurante con estrellas Michelín: “seguro que te quedas con hambre”, “pero si son platos muy pequeños”, “es muy caro para lo que dan”, “¿merece la pena?” Quedaos y os lo cuento.

Cómo es cenar en el ABac

El ambiente es muy refinado, estamos en un restaurante dos estrellas Michelín, pero te sientes a gusto, no estás incómodo como en un sitio en el que no encajas, todo lo contrario.


Nada más entrar nos pedimos unas copas de vino blanco, un Caraballas espectacular y esperamos un poquito en el hall, ya que habíamos llegado con unos minutos de antelación. El trato fue exquisito.

Nosotros elegimos el Menú ABaC de 140€, que estaba compuesto de 11 platos y fue un auténtico espectáculo para todos los sentidos, os dejo justo aquí el actual. Ese día decidí no hacer fotos de cada plato, decidí que era una experiencia única y que debía disfrutarla al máximo y así lo hice (hasta los postres porque fueron espectaculares).


Resolviendo dudas, ¿te quedas con hambre?

No, de hecho puedo decir que llegué a los postres y no podía más, pero estaban tan ricos que era pecado no comerlo. Las cantidades de los platos son pequeñas, pero justas para saborear, degustar y disfrutar. Recuerdo el plato de “pan chino con anguila asada” con un sabor extraordinario ahumado, nos rayaron el wasabi directamente de la raíz frente nosotros para -siguiendo unas pautas de cómo se come cada plato- poder degustarlo en conjunto.


¿Es caro?

Sí, lo es. Cuesta 140 por persona, si a ello le sumas el vino, que nosotros tomamos un Zuccardi, Serie A y un Caraballas, pues en total pagamos un poco más de 300€. Pero calcula cuánto te sale comer mediocremente en el Foster, Vips, etc (por ejemplo), 3 veces y tendrás el resultado de cenar en un restaurante con estrella Michelín.


¿Merece la pena?

Dependerá siempre de tus gustos, pero al menos una vez en la vida has de probarlo. Es un espectáculo, la forma escalonada en la que traen los platos. Nos trajeron un pescado que se hizo delante nuestra (en un recipiente de cristal con fondo de sal y tan solo prendiendo un cuenco que había debajo) en el tiempo que comíamos otro plato., estaba perfectamente cocinado, fue asombroso. Toda esa innovación, la calidad de los productos, el ambiente, la situación, etc…se paga.

Tras la cena nos acompañaron a la terraza, nos sentamos a disfrutar de la noche con unas mantitas, ya que hacía un poco de frío; momento justo en el que nos sorprendieron con unos pequeños dulces: un sorbete en forma de pintalabios de fresa, bombones que no eran bombones, macarons trampantojos...fue sencillamente genial.


Si me preguntas si repetiría, si, seguro. Este año espero visitar otro restaurante así y es que comer para mí es un placer; y cuando hay tanta calidad y ese toque especial de cada cocinero… 

Espero que os haya gustado el post.
Nos leemos el próximo lunes, hasta entonces SED FELICES.

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